Ha estado izada durante décadas. Más de 3.000 emisoras emiten ilegalmente en España, según la AERC; sus antenas son banderas de la ‘piratería’ con las que las radios comerciales transigieron convivir (mientras no interfirieran con sus propias señales)… hasta que llegó la crisis. El derrumbe en los ingresos publicitarios ha atizado el malestar en el sector contra las radios sin licencia. Ahora, una nueva ley promete cambiar esta situación.
La Ley General de la Comunicación Audiovisual, aprobada en el Congreso el pasado 7 de enero y pendiente de trámite en el Senado, contempla la creación de un organismo que vele por el orden en las ondas. Será la Agencia Estatal de Radiocomunicaciones, que deberá constituirse antes del próximo 1 de junio. Su cometido será controlar el espacio radioeléctrico, identificar las emisoras que difunden su señal sin licencia, y ordenar su cierre.
¿Acabará la nueva agencia con las radios piratas? Actualmente ya existen mecanismos para cerrar las emisoras ilegales. El Ministerio de Industria y las Comunidades Autónomas que tienen transferida la ordenación de las telecomunicaciones disponen de medios técnicos para detectar las emisoras sin licencia, incluso ubicar el lugar exacto desde el cual emiten. Muchos casos acaban con la apertura de un expediente y el precinto de los equipos utilizados. Pero a los pocos días, los infractores vuelven a emitir, a veces usando los mismos transmisores y frecuencia del dial, a veces otros.
Navegantes y corsarios
El término ‘pirata’ se usa coloquialmente para designar a las radios que emiten sin licencia. Esto es, dado que el espacio radioeléctrico es un recurso limitado que pertenece a todos los ciudadanos, el Estado se encarga de su gestión, otorgando concesiones por el uso de frecuencias concretas.
El año 2004, la Asociación Española de Radiodifusión Comercial (AERC) entregó al gobierno un listado con más de 3.000 emisoras ilegales (una de cada 3 que se podía sintonizar en el país), y le pidió que pusiera fin al caos de las ondas. Pero en el dial español no todos los piratas llevan parche en el ojo. Esta es la realidad:
- Emisoras libres: son las radios comunitarias, emisoras sin ánimo de lucro, que cumplen una importante labor social. Con muy pocos medios técnicos, estas emisoras son el altavoz de asociaciones vecinales, de derechos civiles y la contracultura, cubriendo un espacio desatendido por las radios comerciales. En España estas radios son un centenar, algunas con un gran arraigo histórico a pesar de no haber obtenido jamás la licencia para emitir. Denuncian que, como no son serviles a los intereses políticos, las Administraciones públicas nunca les otorgan concesiones. Una treintena de ellas se han agrupado en una red para reivindicar su derecho a comunicar.
- Radios comerciales sin licencia: algunos empresarios han emprendido negocios ignorando que deben obtener antes una licencia para emitir. Son radios con finalidad comercial, esto es, el objetivo de los contenidos que programan es recaudar el máximo dinero posible a través de la publicidad. En ocasiones, estas emisoras se han agrupado en redes con apariencia de “cadenas”, para resultar más atractivas a los anunciantes. Son el grueso de las denominadas ‘piratas’.
- Emisoras sin licencia de cadenas legales: aunque sólo señalen al tendedero de los vecinos, las emisoras de la AERC también tienen trapos sucios que ocultar. Las cadenas más importantes emiten a través de frecuencias que obtuvieron por concesión, o asociándose con emisoras legales en los territorios a los que no llegan, pero también utilizan más de 100 postes piratas.
- Otras irregularidades: el desorden en las ondas españolas alcanza también a situaciones como la de emisoras municipales que se agrupan para difundir programas en cadena, circunstancia que no les está permitida; o las radios que emiten con más potencia de la que se les autorizó en su licencia, para cubrir territorios más extensos.
Sólo un puñado de emisoras cabe entre el 87.5 y el 108 de la Frecuencia Modulada. En las zonas rurales no supone un gran problema que un difusor yendo “por libre” decida “ocupar” un espacio sin pedir permiso. Pero en las áreas urbanas, donde el espacio radioeléctrico ya está muy congestionado, las emisoras piratas suponen un problema por las interferencias que provocan a las radios con licencia, y por la competencia desleal que practican en el caso de las de ámbito comercial. Está por ver si esta jungla se dejará domesticar.
(Fotografía: Disney)

Enhorabuena por hacer ver las diferencias dentro de las emisoras sin licencia. No es una diferencia vana, porque se trata de un asunto de legitimidad. Hay quien utiliza el espectro para ponerlo al servicio de sus dueños, las personas. Hay quien lo utiliza para ponerlo al servicio de su cuenta corriente. Creo que eso es importante.
me compré hace poco un aparato que emite fm para el coche.
me puede denunciar la sgae por esto? a veces emito a frecuencias ocupadas, pero es muy poca potencia
Ojalá existieran mas radios piratas no comerciales que se dedicaran a emitir buena música y diversificar el paisaje sonoro radiofónico en vez de estar siempre sujetos a lo que los directores comerciales creen que les gustara a sus anunciantes. La estandarización solo es buena para la fabricación de tornillos y cosas así, pero no para la cultura.