El mundo del deporte se ha despedido de Andrés Montes, el carismático periodista y locutor que falleció el pasado 16 de octubre en Madrid. A lo largo de su carrera, Montes había trabajado para COPE, Radio Cadena Española, Radio Voz, Radio Marca y Antena 3 Radio, junto a José María García, aunque fue en su etapa como comentarista televisivo de baloncesto y fútbol, en Canal+ y La Sexta, cuando adquirió una notoriedad masiva.
En Radio Marca, a lo largo de este lunes amigos y excompañeros de Montes han ido pasando por los micrófonos para enviar un último abrazo a una persona muy querida en la profesión. El programa especial lo ha presentado el director de Radio MARCA, Paco García Caridad. Así, periodistas como José Luis Corrochano, Teo Pereiro, Siro López, Pipi Estrada, Ángel Rodríguez, Javier Ares, César Nanclares, Eduardo Torrico, Fernando Garrido o Fernando Soria y otras personalidades como Alfonso del Corral o Toñín Llorente quisieron rendir un bonito homenaje a Andrés Montes a través de las ondas. Por teléfono también participó José María García, que no quiso perderse la oportunidad de despedirse de Andrés.
Entre las propuestas para homenajear a Montes destacó una idea, la propuesta por Ángel Rodríguez, director de deportes de Onda Cero, que pidió a la ACB que, desde ahora, el premio de MVP se llame ‘El jugón’.
Fuera de las ondas, el Tanatorio de La Paz en Tres Cantos donde el domingo 18 de octubre fue incinerado el cuerpo del periodista, se convirtió en el lugar de reunión para muchos periodistas, así como profesionales del deporte con los que mantenía amistad. Entre los presentes se encontraban los periodistas Toñín Llorente, Nico Abad, Antoni Daimiel, Felipe de Campo y el jugador de baloncesto José Luis Llorente.
Pau Gasol se refirió a Montes como la persona que consiguió que España amase el baloncesto y Ricky Rubio lo definió como «el más grande».
Tras la noticia de la muerte de Andrés Montes, se dispararon las especulaciones acerca de las causas de su fallecimiento. El locutor, de 53 años, había finalizado recientemente su contrato con la cadena de televisión La Sexta, si bien estaba previsto que se reincorporara ocasionalmente para narrar acontecimientos deportivos especiales, e iba a iniciar una nueva etapa como colaborador en un espacio de Veo 7, canal de la empresa editora de El Mundo. Por lo repentino del suceso se llegó a apuntar a un posible suicidio, extremo que se habría contrapuesto a la desbordante energía vital que desprendía el personaje, y que fue desmentido por sus allegados. El informe forense no ha trascendido.
Los obituarios han destacado la trayectoria de Montes como la de un profesional que supo crear un lenguaje nuevo en las narraciones deportivas. Su estilo desenfadado y llamativo se distinguió con recursos como un argot específico a base de muletillas, apodos a los deportistas y frases que se hicieron celebres: «¡Porque la vida puede ser maravillosa, Salinas!» «¿Dónde están las llaves Salinas?», «¡Fútbol, pasión de multitudes!», «¡Fútbol con fatatas!», «¡Tiqui-taca Salinas!», «¿Qué me cuentas capitán Narváez?», «¡Tiburónnnnnn!», «¡Que vienen los sioux!», «¡Jugón!», «¡Wilma, ábreme la puerta!», «¡Ratatatatatatata!»… Otro rasgo característico para llamar la atención fue la pajarita que solía lucir y sus peculiares gafas, así como su cabeza rapada al cero.
En elsporting.com, Ricardo Rosety destacó que Montes fue “un hombre imaginativo, singular, peculiar y muy ingenioso”, “un contrapunto de frescura y chispa”. El obituario firmado en El Mundo resume su vida como la de un “impenitente atlético; hijo de Dylan, de los Beatles, de Serrat, devoto de Luther King; estudioso de la Transición, la revolución cultural o del problema vasco; enamorado de la comida del Zuberoa (Oyarzun), pero madrileño de Chamberí, vecino del Silkar, donde cuajan las mejores tortillas de patatas de la capital”. En El País, Robert Álvarez menciona la formación autodidacta de Montes y lo eleva a la categoría de “maestro”, escribiendo que “todos aquellos que aspiren algún día a ser periodistas deportivos harán bien en repasar sus retransmisiones”.
Y Santiago Segurola conjuga un emotivo homenaje en Marca, recordando su “conquista de ese paisaje inhóspito” de la madrugada, en los 11 años en que retransmitió partidos de la NBA en directo para la audiencia española; lo que le convirtió en “el príncipe de la noche”, “un hombre de salud frágil envuelto en el simpático atrezzo de un dandi, un observador con vastos conocimientos en el mundo de la música y el cine, un obsesivo de convicciones arraigadas y, sin embargo, ningún interés por el sectarismo, un narrador formidable que dejó para el final su mejor momento, una pieza maestra del periodismo”.
Con su desaparición, Andrés Montes deja un hueco en el mundo del periodismo deportivo pero también un legado de pasión y creatividad. Su frase más célebre debe ser adoptada como una filosofía vital: “la vida puede ser maravillosa”.
