El locutor Luis del Olmo sueña con que pronto se fusionen Punto Radio, Onda Cero y Cope, tres de las principales cadenas de radio convencional de España, tal como explicamos en una noticia anterior. En Vivoradio nos preguntamos qué posibilidades de prosperar tendría esta hipotética unión y qué consecuencias comportaría para la industria de la radio.
La segunda cadena de España
Si se fusionaran Punto Radio, Onda Cero y Cope, el resultado sería la segunda cadena de España en audiencia, por detrás de Cadena Ser. La suma de los oyentes registrados para las tres emisoras en el Estudio General de Medios de 2009 da un total de 4.185.000 seguidores, mientras que la señal de Grupo Prisa obtuvo 4.643.000 oyentes.
Es decir, que ni siquiera la unión de las tres grandes cadenas privadas alternativas a la Ser con implantación en todo el Estado podría desbancar a la emisora líder (aparte quedarían RNE con 1.184.000 oyentes y las emisoras públicas autonómicas). Y eso contando con que la audiencia aceptara la fusión y permaneciera en sintonía con el mismo poste. Pero sus directivos sí podrían mirar a la Ser cara a cara y competir en el mercado en una situación de mayor igualdad.
Tres radios débiles
Una fusión hipotética entre Onda Cero, Cope y Punto Radio podría beneficiar a las tres empresas. Onda Cero es la mayor de las tres, con una audiencia en 2009 de 1.974.000 oyentes según el EGM. La cifra es irrisoria en comparación con la Ser, pero ya que Onda Cero pertenece a Planeta, uno de los mayores conglomerados de medios en España, el grupo debería buscar caminos para mejorar su presencia en el sector.
La situación actual es más complicada para Cope y Punto Radio. Ambas empresas registraron pérdidas económicas en 2009 y una sangría de oyentes que las obliga a explorar opciones para encontrar una viabilidad futura, aunque sea asociándose con sus enemigos comerciales. En el caso de Cope, la marcha de sus locutores estrella la temporada pasada, y en el de Punto Radio, la falta de una cobertura nacional completa, hacen apremiar a sus directivos en los planes para seguir vivas, en un contexto de menores ingresos por publicidad.
De la fisión nuclear a la fusión sin fusión
La fusión entre las tres grandes cadenas privadas de radio convencional alternativas a la Ser podría resolverse de muchas formas. Algunas imitarían los movimientos recientes en el sector de la televisión, medio en el que las cadenas de radio también tienen intereses.
Una fusión completa entre las tres cadenas daría lugar a una nueva emisora, que nos permitimos la licencia de llamar provisionalmente Cepuco, Cero Punto Cope (sin enumerarlas en ningún orden en concreto). Se elegiría a los locutores más potentes o con mejor imagen en cada franja, para construir una única parrilla de programación, que se repetiría a través de todas las frecuencias de las tres cadenas.
La fusión de contenidos es la más apetecible, porque sugiere sumar las audiencias actuales de las tres cadenas, pero también es la que comporta más interrogantes. ¿Aceptará la audiencia una “emisora Frankenstein” resultado de encajar los programas de las tres cadenas anteriores? ¿Qué habrá que hacer en las zonas con antenas duplicadas? ¿Potenciar las segundas marcas de cada cadena –Europa FM en Onda Cero; Cadena 100, Rock and Gol y Gestiona en Cope–?
Cómo reaccionaría la audiencia es la gran incógnita a una posible fusión. Ideológicamente, Onda Cero, Cope y Punto Radio se sitúan a la derecha de Cadena Ser, pero con tantos matices que es imposible aventurar si los oyentes se adherirían o no a la programación nueva que resultaría de unir las actuales. ¿Un mensaje demasiado conservador? ¿Demasiado progresista? A la Cope, ver cómo se iban sus locutores más famosos por apologizar con un discurso extremista, le ha costado un enorme precio de audiencia, ¿podría soportar esto una radio fusionada que buscara un punto intermedio?
Por eso, para evitar que el enfoque ideológico de cada cadena chocara con las demás, la alternativa sería la fusión “a la televisiva”. Es decir, tomando como referente las recientes compras de Cuatro (propiedad de Sogecable, propiedad de Grupo Prisa, propietario de Cadena Ser) por parte de Gestevisión Telecinco, o de La Sexta (propiedad de Mediapro) por parte de Antena 3 (propiedad de Planeta, propietario de Onda Cero).
En este caso, no se fusionarían las marcas, cada cadena seguiría operando como hasta ahora con sus programas y su identidad, cada cual emitiendo programas para su nicho concreto de audiencia, pero compartirían determinadas estructuras. La gestión comercial es el área más probable para que las tres cadenas encuentren un acuerdo. Las centrales de compras pasarían de planificar en cada una de las tres emisoras, a contratar campañas de publicidad conjuntas para todas las frecuencias. O en caso de estar buscando un perfil de consumidor más concreto, pagarían tarifas más altas por emitir en una de las cadenas, porque menos competencia real significa precios más elevados.
Además, otras áreas de negocio, como el mantenimiento técnico de las emisoras, o determinados contenidos (los servicios informativos, la producción de programas), también estarían sujetos a quedar compartidos tras una posible fusión. Serían cambios menos perceptibles por la audiencia, pero que permitirían a los directivos ahorrar dinero (sobre todo en salarios).
La radio y mucho más
No sólo las emisoras de radio están alerta ante los vientos de fusiones que soplan. Detrás de cada cadena hay un grupo multimedia que, aunque no ansía integrarse con los competidores, sí ve en las fusiones un camino para sobrevivir. En los últimos meses, algunas de estas empresas ya han ensayado alianzas en sus divisiones de televisión. No falta mucho para que empecemos a ver movimientos también en el sector de la radio. Los grandes actores desmienten ninguna conversación, pero el sueño de Luis del Olmo podría acabar convirtiéndose en realidad.
